sábado, 19 de diciembre de 2015

Lezama Lima: un misterioso estilista de las letras.


El azar concurrente, sin dudas, puso a José Lezama Lima ( 1910 - 1976 ) en la cúspide de la literatura latinoamericana, por ser uno de los escritores más originales y, por qué no, un misterioso estilista de las letras. Su constante recurrencia a las figuras del lenguaje, le dieron la posibilidad de marcar, un antes y un después, en la literatura cubana, inaugurando una especie de pánico hacia la luz,
hacia la claridad de significación, que de alguna manera influiría en el estilo, de varias generaciones, después  de los orígenistas que lo secundaron. ( Me refieron al nombre de la revista Origenes, que junto a otros escritores e intelectuales fundó y que dio relevancia a una generación ).
José  Lezama Lima con su obra Paradiso, alcanza una gran notoriedad internacional, a pesar de que la misma exige de un lector avisado.

El azar concurrente es un componente de su misterioso estilo, que se encuentra diseminado a través  de su vida y de su obra y con el cual relaciona, elementos aparentemente  desconectados espacial y temporalmente, inaugurado una cascada en el Ontario, como el mismo solia decir. Valdría la pena destacar, poemarios fundamentales como: Muerte de narciso ( 1937 ); Enemigo Rumor ( 1941 ); Aventuras Sigilosa ( 1945 ); La Fijeza ( 1949 ); Dador ( 1960 ). Hago mención  de su poesía  y no de su ensayistica, porque la primera es considerada por varios estudiosos, como el centro imantado de su sistema poético, que se desbordó, indiscutiblemente, hacia otros géneros de su creación literaria y que abrevaba, en los manantiales de lo poético y filosófico.
Lezama era un hombre de saber enciclopédico. Vivió hasta su muerte en La Habana, en su residencia de la calle Trocadero, y fue objeto de sospechas y de asedios por parte de los testaferros culturales, después del triunfo de la dictadura Castrista. Sin ser un hombre viajado desde el punto de vista estrictamente geográfico, si lo era desde el punto de vista intelectual. Su voracidad de conocimiento, podía atraerlo hacia tierras egipcias, griegas o latinas; o hacerlo implicarse en épocas  Carolingias, medioevales o, simplemente, donde él creía que imperaba lo que él denominaba, Las Eras imaginarias.
El mejor homenaje a este maestro de las letras, en el aniversario de su nacimiento, es acercarse a su obra, avisado, eso si, como conviene a los buenos lectores que, de todas formas, casi siempre terminan escribiendo, nuevas páginas de la historia literaria.

José Rey Echenique.

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