miércoles, 13 de enero de 2016
¿Donde está el poder?, seguiría preguntando Michel Foucault.
Según Paul Samuelson, en los Estados Unidos hay dos poderes que sostienen la gran estructura de la nación. Más allá del poder del estado, del ejército, la cancillería, la iglesia, la industria del petróleo, o cualquier tipo de industria, etc. Uno de ellos es el consumidor y el otro las tecnologías. Llama la
atención, que estos dos poderes ya se debatieran, cuando las tecnologías aún no eran tan sorprendente como lo son en la actualidad. La presencia de estos dos protagonistas se ven a simple vista, porque la mayoría participamos de dichos grupos. Sin embargo, las tecnologías han cobrado un
protagonismo tal, que ya están obligando a los gobiernos a adaptarse a la velocidad de las mismas. Lo cual es un problema, porque esto es casi imposible. Las tecnologías abaratan los costos, y son altas consumidoras de tiempo en la producción, porque no admiten dilaciones de ningún tipo. Aquellas que tienen que ver con la información y las comunicaciones, exigen de decisiones rápidas y son un ataque directo a la burocracia, escapando incluso al control del estado.
Creo que la imagen del político, sentado detrás de un bureau de caoba o de nogal, ya no es significativo para las generaciones actuales. Esto obliga a cambiar las reglas del juego y los políticos que sean capaces de adaptarse sobrevivirán.
Creo q el poder se inclinaría hacia aquellos que aprendan lenguajes de programación; que sepan dominar ingeniosos software; que tengan conocimientos de hardware; que le logren sacar partido a las redes sociales, a los dispositivos móviles, laptops, iPad; que hagan un uso positivo de las herramientas de la información.
Bill Gate dijo en cierta ocasión que los ochentas fueron los años de la calidad, los noventa de la institucionalizacion y los dos mil de la velocidad. Es una opinión autorizada.
A mi juicio, las tecnologías obligarán a cambiar conceptos como democracia representativa y participativa. Estrecharan más la cercanía entre los altos funcionarios y el pueblo: cada día se hará más difícil mantener un secreto de estado. La cantidad de información dominada por la masa, hará que esta sea más cambiante y dinámica, ante lo cual habrá que adaptar el poder legislativo, ejecutivo y judicial. ¿ Habrá crisis de gobernabilidad? Creo que, ya se perfila en los Estados Unidos con lo impredecible de un Donald Trump más mediático que político; o en algunos países de corte totalitario, en los que la tecnología es considerada una enemiga. Es el caso de Cuba, Venezuela. Ya se han percatado que las tecnologías de la información y las comunicaciones empoderan al pueblo, y no les agrada. Pero, definitivamente, solo les queda elegir un destino binario, entre el 0 y el 1.
José Rey Echenique.
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