jueves, 21 de enero de 2016

Emigrantes del Tiempo Perdido.

Sí, es diferente nuestra emigración y no menos digna, porque al escapar de la isla, los cubanos lo hacemos desde un país que ha quedado atrapado en la segunda mitad del siglo XX, con un estilo de vida de supervivencia a la usanza del siglo XX, mientras el resto del mundo vive otro milenio.



Una nación  sin una cultura de la libertad, del derecho,  del trabajo.

Una nación  que ha estado de espaldas durante décadas, a la normal evolución de las ciencias y las tecnologías; en el que el 70% de su población activa carece de celulares y mucho menos ha navegado en la red; donde los alimentos básicos escasean y tienen precios punitivos, ni que decir de la ropa, el techo, etc.
Una nación en la que la mayoria de sus profesionales están frustrados, percibiendo sueldos miserables, o trabajando en otras actividades ajenas a su perfil, muchas veces despersonalizadoras.
Una nación con una historia falseada hasta en sus más elementales temas.
Somos los emigrantes del tiempo perdido, más  que emigrantes políticos o económicos.
¿ Quién nos devolverá la historia confiscada? ¿ Quién nos devolverá los proyectos de país  que hubiesen triunfado, a lo largo de estas cinco décadas, de haber existido elecciones libres ? ¿ Cuantos presidentes soberanamente electos hubiese tenido nuestra nación ? ¿ Quién nos devolverá el tiempo perdido, las generaciones mutiladas, los fusilados, los desaparecidos ?
Somos emigrantes en busca de esperanza, de sentido, despertando al mundo que nos negaron durante tanto tiempo.
Somos emigrantes de la fe, víctimas de las cronologías y de efemerides cargadas de odio, después de haber sido usados, durante décadas como Conejillos de Indias, en un experimento monstruoso llamado Revolución.
Somos, en fin, los sobrevivientes que, tal vez, nunca olvidarán el camino de regreso.

José Rey Echenique.

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