Y ser espectador sagaz
De la lucha de poderes
Que se entabla cada día
Dentro de nuestra mente.
¿A quién ofrecer las armas
Para que se empodere
Y quede triunfante,
cuando al fin
Se disipe la niebla?
¿A quién darle las armas?
¿ Al amor o al odio?
¿ A la fe o a la esperanza ?
¿ Al olvido o a la memoria ?
¿ A quién dar las armas ?
Es la cuestión.
Para así hacer nuestro destino,
Sin tener que derribar a otros
Y sentirnos, definitivamente,
Dueños del misterio
Que es vivir.
José Rey Echenique.

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